Los costos del consumo ligero

Tree Hugger PhotoComo cada vez que compramos un nuevo dispositivo descartamos otro, el avance tecnológico deja estelas de mugre a su paso. Cada año se acumulan toneladas de teléfonos móviles, computadoras personales y heladeras en el tacho de residuos. Cada ser humano en la tierra descartó 4 kilogramos de basura electrónica durante el 2006. El 2% de la basura arrojada en Estados Unidos es electrónica y como agravante ese 2% tiene un rango de contaminación superior al 70%.

La humanidad crece también. Confiando en los censos, la cantidad de habitantes en planeta tierra supera los 6.608 millones. Sumemos a esto la penetración de ciertas tecnologías como el teléfono móvil. En África, un continente con bajo PBI, el consumo móbil crece y crece. Otro dato indica que para 2010 el 50% de los chinos tendrán un telefonito en sus manos. Esto quiere decir que más de 700 millones de consumidores estarán sometidos a la obsolescencia del teléfono celular que ronda los dos años. Ni hablar de los objetos considerados aspiracionales como el iPod, cuya vida útil es significativamente menor y tiene escasa posibilidad de reutilización.

El cuadro se completa con una investigación de Radha Gopalan para el Nautilus Institute fechada en 2002: la amortización de las computadoras personales tiene un ratio del 2% por semana. Tenemos entonces que el 95% de las computadoras hogareñas de Gran Bretaña no soportan los “adelantos” visuales del Windows Vista lo cual implica un empujón hacia el abandono. Lo indignante radica en que algunos de estos sistemas son perfectamente funcionales pero escuetos para los caprichos de la moda. En 2009, 300 millones de televisores análogos serán obsoletos en Estados Unidos de Norteamérica. Este derroche lleva el nombre de eWaste o basura electrónica, como prefiera el lector.

Dos tipos de instancias contaminan el medio ambiente: una tiene que ver con la fabricación del dispositivo y la otra guarda relación con el descarte.

Para desarrollar una memoria RAM, siguendo los estudios que Eric D. Williams, Robert U. Ayres y Miriam Heller realizados hace cinco años, son requeridos más de un kilo y medio de combustible fósil y 72 gramos de productos químicos. Sin embargo, como la conciencia ecológica suma adeptos sobre todo en los países con necesidades básicas completamente satisfechas, las empresas se ven obligadas a limpiar las cadenas de producción haciéndolas amables con gaia generando así un cambio de imagen frente al público. Desde que Green Pace confeccionó un ranking de empresas “verdes” algunas compañías recapitularon. Por ejemplo, Lenovo-IBM pasó de ubicarse en niveles desastrosos a peleear con Dell y Nokia el liderazgo.

Bien, estos muchachos se ocuparán de ser verdes, ya sea por presiones gubernamentales mediante acuerdos supranacionales como el RoHS que busca eliminar las sustancias venenosas en la producción o por cuestiones de imagen corporativa. ¿Pero qué hacer con la chatarra?

Chris Jordan Potography

Reutilización

La solución ideal porque apaña el problema de la brecha tecnológica y filtra los dispositivos provechoso de los despojos. Una de las organizaciones que dedica tiempo a conseguir esta meta es Free Geek quienes recauchutan computadoras viejas devolviéndoles utilidad y asignándoles nuevos dueños.

Reciclado clandestino

La basura electrónica suele viajar desde los puertos más lujosos a los más humildes. Así India, China y Kenya reciben desperdicios tecnológicos de Estados Unidos y otras potencias como Alemania envían desechos a Vietnam y Uzbekistan. El motivo radica en valor relativamente preciado de los componentes de un ordenador ya sea oro o cobre. Entonces muchas personas trabajan en condiciones insalubres, rodeados de humo con toxinas letales como mercurio, litio y cadmio, buscando migajas como muestran los conmovedores ensayos fotográficos de Sophie Gerrard y Natalie Behring publicados en de The Guardian y Foreign Policy, respectivamente. Estas redes de reciclado informal aparecen también en las economías de América latina.

Reciclado industrial

Tamaña cosa debe tener algún recoveco que genere beneficios. Si el reciclaje clandestino existe de facto, significa que algo de provecho económico hay. Una serie de regulaciones europeas conocidas bajo el nombre de WEEE, generan un marco legal para el reciclado de productos tecnológicos obsoletos. Son varios los países que suscriben al sistema take-back. Tomemos el emblemático caso de Suiza. El proceso suizo requiere la colaboración de las empresas e importadores que deben reubicar el material y de la ciudadanía que debe depositarlos en lugares especiales. Luego las compañías de reciclaje ganan sustrayendo el material valioso de los desechos y literalmente licuando el resto, como puede verse en los videos del eWaste Guide.

En Reino Unido, específicamente en Londres, Envirocom y CDL están especializadas en el tema. Mientras que en Estados Unidos surgen empresas del estilo de Turtle Wings que se encargan del tratamiento de basura tech. Además crecen campañas como Computer Take Back impulsadas por publicaciones como Good Magazine. Incluso la ONU promueve StEP, una disposición tendiente resolver el daño.

América del sur

Dos países de américa latina fueron estudiados con especial énfasis por EMPA, el organismo suizo consultor en la materia: Chile y Colombia. En la Argentina, los esfuerzos ambientales están centrados en el fatídico Riachuelo y las papeleras uruguayas. Sin embargo, los doce meses del 2006 se descartaron un millón de computadoras, 800 mil impresoras, 2 millones te teclados y 500 mil monitores. Según informa Fortune, la Cámara Argentina de Máquinas de Oficina, Comerciales y Afines (CAMOCA -disculpas por el estado calamitoso de este enlace-) estima en 35 mil las toneladas de e-scrap. Siguiendo el rastro de una vieja nota de Clarín, encontré tres entidades de Buenos Aires idóneas en el tema: ecoGestionar, Escrap, Silkers (cuyos sitios dejan demasiado que desear) En sintonía con la preocupación regional, el pasado mes de abril, el INTI organizó unas jornadas en las que también participó el EMPA.

¿Será suficiente?

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Enlaces extra: Greencomputing, estudios europeos referidos a Waste Electrical and Electronic Equipment, el inconveniente chino según TreeHugge y la BBC siempre antes.

Fotografías: la primera imagen pertence a Greenpeace; la segunda es parte de un interesante ensayo de Chris Jordan titulado Intolerable Beauty acerca del consumo masivo.

3 pensamientos en “Los costos del consumo ligero

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