Preámbulo ludita

The leader of the LudditesRepentinamente, invade mi memoria un antiguo post de Denken Über y un texto de Bill Joy que leí tiempo atrás en una cautivante recopilación realizada por Carlos Gradin titulada “:(){ :|:& };: Internet, hackers y software libre”. El artículo se llama “Why the future doesn’t need us” . Allí Joy, co-fundador de Sun Microsystems -por si queda alguna duda de su sapiencia-, torna hacia cierta forma moderada de neoluddismo y alerta sobre las posibles consecuencias de un manejo inadecuado de la nanotecnología molecular: el grey goo, traducido por Gradin como fango gris. El goo gris, sería una suerte de organismo vizcoso autoreplicante creado en el laboratorio que, luego de mutar, escapa al control científico y destruye lo que hoy conocemos como humanidad.

Esta curiosa visión es una de las tantas perspicaces, aunque algo paranoicas, suposiciones del neoludismo. A simple vista, esta ideología postmoderna parece combatir todo avance hacia la inteligencia artificial, la nanoteconlogía y la revolución tecnológica. Pero hurguemos…

Resulta que el neoludismo debe su nombre al Movimiento Ludita originado durante la revolución industrial y cuya historia está relatada en un ensayo, también incluido en el compendio de Gradin, titulado Is it O.K. to be a Luddite?.

Los luditas detestaban las maquinarias que, según entendían, habían hurtado el trabajo que les pertenecía en los días previos a la Revolución Industrial. En realidad, -afirma Thomas Pynchon en este ensayo- Ludd, a quién los luditas deben su nombre, pateaba los hilares dónde su amada tabajaba horas en desmedro de su cariño. En síntesis, un loco punkie suelto varios siglos atrás.

Pero fijemos la mirada en el neoludismo, que como todo paradigma que no encuentra definición antecede el apócope “neo” o “post” a un sustantivo vigente para autoproclamarse vanguardista. Los nuevos luditas están preocupados no porque el avance tecnológico en sí, sino por los efectos colaterales de esta carrera frenética del racionalismo. Especialmente, los daños al ecosistema. Ese postulado puede pasar a la acción de diferentes formas. Una de ellas es la violenta, encarnada, principalmente, por Theodore Kaczynski, el mentado unabomber. Otras toman la modalidad de agrupaciones tipo ELF y ALF, consideradas por las autoridades estadounidenses como eco-terroristas.

Finalmente están los tibios, quienes untan con bálsamo analítico sus opiniones haciéndolas más interesantes. Entre ellos está Joy quién merece, al menos por respeto curricular, ser escuchado con la mente abierta.

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Algunas fuentes para ampliar el espectro: Green Anarch, Do or Die, Kurzweilai, Luddism, Neo-Luddites and Dystopian Views of Technology, Luddism Index, The Luddites.

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