Neutralidad o influjo

Hace un par de días, Deken Über contó que la Federal Trade Commission descartó la Neutralidad. Es cierto que la FTC no escribe las leyes en USA, pero su opinión pesa al momento de legislar. De todos modos, tratemos de esclarecer algunos conceptos.

Alrededor del último año, el tópico Neutralidad de Red desencadenó un debate peliagudo en Estados Unidos que cobró trascendencia global. Esta discusión enfrenta a las prestadoras de servicios de Internet ISP con idealistas, innovadores, precursores como Tim Bernars-Lee y compañías web (Google, eBay, y Amazon, entre otras). Existen también posturas intermedias menos conocidas como las de Eli M. Noam o Phil Weiser.El mundo se mueve, dadas una serie de condiciones impuestas o aceptadas en este período histórico, por una suma de egoísmos que, en teoría, fomenta el bien común. Para mantener cierta transparencia y en búsqueda del menor daño posible a los derechos fundamentales del hombre, erguimos unas reglas de juego básicas.

Internet, nació, creció, explotó y resucitó bajo estos postulados. Su desarrollo fue alentado por una estructura end-to-end: una red dónde los intercambios se dan entre los extremos y dónde el canal no tiene injerencia sobre el caudal transportado. Por ende, Internet contó con barreras de acceso relativamente bajas, costos de start up pequeños y una organización meritocrática.

Innovaciones sorprendentes, fracasos rotundos, intercambios fructíferos se consiguieron gracias a este sistema anti-discriminatorio. Nadie impidió que Google aplicase su buscador en la web o condicionó el acceso a SecondLife. Ningún ente negoció con Blogger un número determinado de usuarios o impuso precios de hosting en Dreamhost.

En líneas generales, esto generó entre el contenido, las compañías de hardware/software y los carriers una relación de externalidad [RAE. 1. f. Econ. Perjuicio o beneficio experimentado por un individuo o una empresa a causa de acciones ejecutadas por otras personas o entidades.] AOL vende banda ancha porque hay algo que mirar/hacer dentro de la Red, Dell comercializa computadoras, Microsoft OS y Yahoo! obtiene visitas.

Bien común, bien privado

En los Estados Unidos los carriers están enmarcados cómo:

[a] “Transmisores comunes” (Common Carrier) cuyos servicios son intrínsecamente neutros. Estas entidades pueden cobrar al usuario para mantener su economía, pero hipotéticamente, nunca pueden modificar el contenido que circula, salvo que este atente contra el bien común. (Servidores de Internet, compañías eléctricas).

[b] “Transmisores privados” (Private Carrier) brindan prestaciones entre privados y el estado no los regula. Estas empresas deciden qué transportar, cómo y dónde según sus propios intereses. (TV por cable, compañías de telefonía móvil)

Bien, pese a que los datos de Internet fluyen por un pseudo-cartel con un poder superlativo, estos son considerados, aunque con cierta ambivalencia, como transmisores comunes. Dicho de otro modo, son tratados legalmente igual que los transportadores de energía eléctrica. El asunto es que estos pretenden ser transmisores privados y al igual que la TV por Cable, por ejemplo, negociar con los productores de contenido.

Los ISP argumentan que en la situación actual las compañías web lucran pero no invierten para la innovación de infraestructura. Sostienen que el desarrollo de la red llegó a un punto de inflexión en el que se requieren gastos extra. Además, aseguran que compañías como Youtube, por citar un caso, utilizan una porción importante de la banda ancha disponible en desmedro del servicio global. Reclaman diferencia entre paquetes para separar texto de imagen, video de chat exterminando el concepto multimedial de la Red de redes y por ende, su economía.

Estas entidades no son novatas. Cuentan con un poder de lobby importante. Varios académicos y personalidades como Robert Kahn apoyan sus iniciativas. Sumado a esto, sus campañas son casi una emboscada conceptual. El sitio Handsoff.org, por caso, sobredimensiona las bondades del capitalismo ortodoxo reclamando una ausencia total del estado en el negocio de las Telcos. El disfraz dialéctico reclama libertad para su inmensa codicia.

Una vez eliminada la neutralidad, ¿por qué se presume que el accionar de las Telcos será perjudicial? Bueno, existen casos de censura por parte de los ISP como Craigslists, Vonage o Pandora.

Se terminó la primavera

Los generadores de contenido no son criaturas entrañables pululando por el ciberespacio como mariposas filántropas. En rigor de verdad, está en riesgo el modelo de negocio que los beneficia.

Como vimos, Internet cimienta sus bases en un terreno propicio para la innovación-creación-colaboración. Se supone que sería aún más fértil en un mundo semántico ideal, pero hoy lo dominan unas pocas empresas y conglomerados de contenido. De todos modos, aunque parezca un medio maduro, Internet es apenas un adolescente lleno de contradicciones que puede superar. Pero para ello deben estar garantizadas las mismas condiciones que permitieron su crecimiento.

Save the Internet, asegura que los ISP van a coartar a los pequeños y medianos negocios; damnificar a innovadores con grandes ideas; limitar las herramientas de los bloggers; privilegiar unos motores de búsqueda sobre otros; incidir sobre el inminente cambio del negocio de la música; menoscabar el online shopping; mortificar a los servicios Voip.

Por otro lado, esta situación podría favorecer a los oligopolios que están siendo perjudicados por el nuevo paradigma y no quieren adaptars puesto que tendrían que conceder venia (léase RIAA, Viacom, etcétera)

Resumiendo

-Ambos se necesitan: sin red no hay contenido y sin contenido la red no atrapa.

-Ninguno es un ángel: Google no es neutral en China (incluso se duda de su postura) y AOL cobra bastante, por no decir demasiado, a cada hijo de vecino por un servicio mediocre que denota su incapacidad.

-Si alguien “influye en el flujo” la economía de la red puede cambiar drásticamente. Por lo tanto, este no es un tema menor ya que Internet, como la conocemos hoy día, depende de una definición al respecto.

¿Será terrible la revancha?

Ahora bien, en esta batalla hay bandos pesados con sus miserias incluídas: un contenido poderoso que no cede fácilmente y los dueños del tubo que buscan control.

¿Pero qué pasará cuando el futuro dependa del acceso móvil dónde las compañías crearon un ecosistema de dependencia cultural y comercial con una preocupante capacidad técnica para filtrar contenido? Podríamos agregar que se acostumbraron a negociar de manera particularmente desigual.

Todos miramos la tan mentada convergencia pero deberíamos cuestionarnos cómo llegará la data a nuestros aparatitos y quién regirá las nuevas generaciones de redes.

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