Vía @Gauyo escuché en 2Papiros a Víctor Hugo Morales quejarse de los comentarios insultantes en los diferentes periódicos on-line de Argentina.
El problema no es que exista un comentario insultante y por ende irrelevante. Ponderar lo relevante y lo irrelevante de igual modo es el verdadero problema. El opinólogo/puteador es un agente previo a la tecnología. Cómo si de pronto todos los improperios sin fundamento o los ataques ad-hominem que escuchamos en los taxis, cafés, estaciones y otros espacios públicos floten en la superficie, multiplicados exponencialmente.
Ahora bien, esa misma tecnología podría utilizarse para modear –premiar/castigar– este tipo de prácticas. Para esto deberían sumarse varios métodos de ponderación en una misma plataforma. ¿Cómo? Ni idea, pero aquí hay algunas pseudo-sugerencias: permitirle al lector organizar los comentarios, establecer mecanismos para condenar la irrelevancia –además del existente reporte de abuso– y construir un sistema de karma…
Hay que enterrar con una tonelada de comentarios significativos a los trolls. Sepultarlos en el olvido de lo inaccesible.


